
EL ARTE DE PINTAR LA PAZ
Monta la paz en el paisaje de tu existencia cotidiana, sujeta bien las sábanas de papel a los costados de la tranquilidad. Monta ambas sábanas de papel en estado de fidelidad y quietud; quiero te detengas y pienses en el movimiento produce la paz a tu alrededor. Tienes que considerar eres parte de la paz, y puedes usar un pergamino ayuda memoria, y nunca olvides estos son tus primeros pasos, tus primeros “esbozos pensamientos” acerca de la paz, eso no significa has creado arte con ella aún, ni menos sientas debes relajarte.
Dibuja un entorno, con un lápiz, ve marcando un encuadre que contenga los gestos más relevantes de la paz. Quiero seas muy cuidadoso, sensible, en retocar todos sus limites.
Dentro de éste ambiente contendrá toda la gran figura de la paz. Debes comenzar haciendo acto de contrición, una mirada en tu interior y preguntarte a ti mismo: ¿Qué he hecho yo, por la paz? Esto ayudará a tener una idea clara de tu obra maestra.
La señal más importante de tu dibujo será comenzar a sentir que la paz existe, es necesidad de todo ser viviente en el planeta Tierra. Usa ese don maravilloso puso Dios en tú corazón. Puedes copiar esbozos de treguas pasadas, mirar fotos de la naturaleza, contemplar dibujos de personas viviendo en armonía. Comenzarás tu rallado formando una figura, demarcando cada contorno de ella, comenzarás a sentir y ver el movimiento físico como quien dibuja un cuerpo de una fémina. Esto te hará sentir en conexión con ella como si fuera tu madre, esposa, hija, o abuela. Cuando ya poseas un raciocinio formado de la paz, irás borrando, barriendo lo extra e innecesario para adquirir una paz sin odio, envidias ni rencores.
El espacio de la paz estará formado en esbozo, quieta, de pie, altiva, deslumbrante, como la habías imaginado.
Ahora quiero primero que remuevas todo el rayado, el esbozo anterior has hecho de ella, y comiences fresco en una nueva sábana de papel. Con un lápiz vuelve hacer un nuevo contexto, como antes, marcando los puntos más relevantes y comienza a pintar en tu propia espiritualidad, moviéndote tranquilamente, pausado en coyuntura, chequeando las proporciones de tu paz, no sea ni muy desbordada ni muy empequeñecida que no se note. Mantén el lápiz en la paz, con tus ojos en la foto verdadera imaginada, con tú espíritu abierto en contemplación, más que con tus ojos esté mirando el alma. Si necesitas pedir ayuda, no lo pienses, hazlo. La paz es tarea de todos, es un bien común y si un amigo dice debes borrar algo que no te lleva hacia la paz duradera, borra comienza tu sueño de nuevo. No te preocupe si todas las áreas están tildadas hacia la derecha o hacia la izquierda, lo importante es el resultado total de tu obra.
Una vez que te acostumbres a vivir en completa armonía, contigo mismo, la naturaleza; deberás marcar más acentuada la línea que nunca debes cruzar. (La guerra). Camina lento, muy lento, mirando hacia adelante, con un horizonte en completa armonía. La paz caerá de tu dibujo y caminará contigo en conexión. Todas las proporciones estarán de tu lado, dentro del marco correcto. Tú paisaje estará dibujado en comunión de amor y paz.
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Patricia Araya
05-08-09